Visitas desde el 28 de diciembre de 2018

La degradación de un pueblo que nunca fue. La invención de “Nosotros” y “Ellos”

Número 9, año 2019

por Lorena Vargas Ampuero [1]



Se trata de la recreación del viejo mito del nacido y criado versus el venido y quedado. El nacido y criado se presenta como un poblador privilegiado por el mérito de haber sido partícipe de un pueblo pulcro, limpio, virgen, carente de conflicto social. En este caso, quien dice “¡bendiciones para mi pueblo!”, o “Dios bendiga a este pueblo hermoso hace 35 años que vivo acá”, no incluye dentro de sus oraciones a toda la población, sino solo a la que no considera intrusa.

Se trata de una especie de paraíso ubicado en algún lugar de la memoria. El venido y quedado, por el contrario, es la fuente de todos los males. Representa una contaminación ambiental, social y cultural. Es una especie de serpiente en ese paraíso, que todo lo corrompe, que todo lo ensucia. En ese contexto, cuando alguien dice “Viva la patria y la democracia, y el que así no lo crea tiene en el mundo muchos países con dictadores adonde se pueden mudar”, o “nada queda del lugar que yo recuerdo, donde disfruté mi niñez” intenta negar una conflictividad histórica, a partir de la premisa de que todo tiempo pasado fue mejor.
Pero se trata de venidos y quedados que pertenecen a las clases populares. El venido rico, o enriquecido y quedado, está convidado a ese Eden.
Se constituye entonces, un nosotros merecedores de derechos, en oposición a otros que no cuentan con los requisitos necesarios para acceder a esos derechos, dentro de un imaginario en el que no alcanza con ser humano para ser sujeto de derecho. Para merecer se necesita ser: ciudadano no extranjero, limpio, obediente y trabajador, siempre dentro de la concepción de ciudadanía, aseo, obediencia y laboriosidad impuesta por el imaginario del nacido y criado. Es eso lo que esconden frases como “es triste saber que gente que amo tiene que estar expuesta a tanta inseguridad y violencia, a tanto maltrato por llevar un uniforme, sea azul o verde o sólo ser una persona común y corriente”.


En un imaginario anclado en un deber ser, pero no de cualquier manera, se arraiga también, parafraseando a Adamovsky, un profundo sentimiento antiplebeyo. Cualquiera que reclama por la aparición con vida de Santiago Maldonado [por ejemplo] es claramente, dentro de este esquema emotivo, un vago/a y malentretenido/a, violento/a a fuerza de ocio. Queda claro cuando alguien dice: “Y Félix, si tantas ganas tenés de que aparezca por qué no salís a buscarlo vos?!? Bahhh, digo se nota que tiempo tenés de sobra, porque te tomás el trabajo de responder o comentar cualquier opinión diferente a la tuya. Es imposible intercambiar opiniones con alguien que avala y apoya los actos vandálicos y la violencia con la que se manejan para reclamar.” De hecho, preguntarle a Félix, por qué no sale él a buscar a Santiago, es quitarle al Estado toda responsabilidad en su aparición. 



De ahí que al “intruso” se lo caracterice como hippie sucio y vago, casi siempre varón y extranjero, ya sea o no argentino. “Verguenza dan estos sucios”. Quien no se ajuste a determinados moldes de “decencia” queda sometido a un proceso de extranjerización. Es un sujeto idealizado, carente de ciudadanía dentro de esa lógica de pensamiento y por lo tanto, carente de derecho a la vida. Decir “sí, eso necesitan cárcel agua y jabón” o “Fuera hippies sucios... Cárcel a todos” suprime, en el estado de derecho, la gradualidad de las sanciones y sanciona, a su vez, actitudes que no son delitos.
No es casualidad que a Santiago Maldonado se lo haya apodado con el mote de “El peludo” y se haya puesto énfasis en su itinerancia entre Chile y Argentina. “Está en Chile el falopero este.” Lo mismo sucede con Rafael Nahuel. Era mapuche, por lo tanto imaginado chileno, pensado como alguien que reclamaba lo que no le correspondía. Por lo tanto, carente también de derechos. “Bala. Sería plomo y Roca.”

___________________

[1] Profesora y Licenciada en Historia. Doctoranda en Historia por la Universidad Nacional del Comahue, Argentina. Docente en Instituto de Educación Superior (IES) 813 y colegios secundarios de la Comarca Andina. Correo lpva82@gmail.com

 

Comentarios