Visitas desde el 28 de diciembre de 2018

Narrativas hegemónicas que legitiman la violencia

Número 7, año 2019



por Edward Johnn Silva Giraldo[1]

Cuando me disponía a descansar, los medios masivos de información anunciaron la alocución del presidente de un país de América del Sur. La palabra alocución me remontó a las arengas militares que dirigía un general romano a sus tropas. Esta alocución hizo fuerte énfasis en la palabra “abatir”. Similar a la trama de las series de netflix, las telenovelas, las fabulas y los cuentos de hadas, donde aparece un héroe que lucha contra su adversario, lo derrota y posteriormente hace creer al pueblo que lo salvado del mal. A mi modo de pensar una visión bastante reduccionista.
Dicha pauta de guerra que legitima el uso de la violencia como medio para conseguir el orden, me trasladó inmediatamente a las páginas que documentan el hecho atroz de la operación cóndor ocurrido en las décadas del 70 y 80 por los regímenes dictatoriales del cono sur. Y me pregunté ¿cuántos asesinatos y desapariciones se llevaron a cabo con el propósito de mantener el orden? Exclamé ¡Es mejor recordar para no repetir!
En la misma línea también me surgió otra pregunta ¿Cuántos actos de violencia se han cometido en nombre de la paz? Recordé el lema de tolerancia cero, otro hecho histórico que aún se repite como un legado y modelo a seguir en materia de seguridad ciudadana. Este lema de tolerancia cero, legitimó inicialmente el uso de la violencia en la ciudad de Nueva York como mecanismo de orden y control. Fue un enfoque de mano dura que buscaba controlar la violencia con violencia, es decir, ordenar la casa y hacer limpieza social con violencia pero maquillado desde la institucionalidad y la legalidad ¡qué paradójico! Parecido a una terapia social de mano dura que otorgaba el derecho a matar en legítima defensa (Galeano 1998) ¿Será que este lema de tolerancia cero hoy se replican en otros países como un modelo innovador de seguridad ciudadana?     
Con mi cabeza dando vueltas, inundada de preguntas, volví a pensar en la trama de las series de netflix, las telenovelas, las fabulas y los cuentos de hadas ¿será que estamos en una época de irrealismo mágico que nos conduce a pensar que para conseguir la paz y tener un final feliz se debe actuar con violencia sacando del camino a quién no sigue una forma única de pensar? A mi modo de ver es parecido a una serie de zombis, muertos vivientes que caminan en masa en una misma dirección sin saber para donde van.  
Entonces, esta breve alocución maquillada de palabras bonitas, pero con una invitación a la guerra, me desvelo toda la noche. La palabra abatir expresada en la alocución, también me llevo a preguntar ¿a quiénes tienen que abatir para que cese la violencia en este país? Pensé en voz alta ¡parece que vivimos en el mundo de las paradojas!   
Este mundo de paradojas y cargado de irrealismo mágico me conectó con los cuentos de hadas. Imaginé un pueblo durmiente entretenido con los reality show, un ratoncillo valiente de armas tomar que aplaude el porte y uso de las armas en la sociedad civil como herramientas de protección, y un espejo mágico que distorsiona la realidad, haciendo creer a la ciudadanía que existe un bello y una bestia, príncipes y cenicientas. Volví a exclamar, pero esta vez con las manos en la cabeza ¡por Dios, cuántos cuentos me he comido! 
--------------página 1--------------
¿Cuántos cuentos me he comido en nombre de la paz, del progreso, de la felicidad y del desarrollo? Muchos. Pero hoy hago lectura crítica del contenido de los cuentos de hadas con profunda desconfianza ¿Acaso en toda historia con un final feliz debe haber un derrotado y un victorioso?, ¿quién inventó el cuento, que hay una ruta hacia el sur que conduce al fracaso y una ruta al norte que conduce al éxito?, ¿quién inventó el cuento que las sociedades modernas son desarrolladas y las sociedades tradiciones subdesarrolladas?, ¿quién ha creído el cuento que hay personas superiores y personas inferiores, lo cual se determina por su lugar de procedencia, color de piel y orientación sexual? Será que estos cuentos que promueven un modelo social excluyente, tienen que ver con lo que dijo Eduardo Galeano, un desarrollo que desarrolla desigualdad.
--------------página 2--------------

Referencias
Galeano, Eduardo. 1998. Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Tercer mundo editores.

________________________
[1] Psicólogo. Máster en terapia familiar sistémica. Máster en Paz, Desarrollo y Ciudadanía. Docente de la Corporación Universitaria Minuto de Dios y la Fundación Universitaria Monserrate, Colombia. Correo electrónico: edwardjohnnsilva@gmail.com 

Comentarios

Entradas populares